Cortázar: desde el teatro a la escritura de ficción


   Mónica Bibbó. U. B. A.

 El presente trabajo da cuenta de una práctica de aula llevada a cabo en un tercer año de Polimodal Producción de Bienes y Servicios  con Orientación en Electrónica. Intenta incorporar ejercicios propios de la actuación como disparadores de propuestas de escritura ficcional  llevada a cabo durante la lectura de una serie de cuentos de Cortázar.
   A propósito de la escritura de ficción dice Maite Alvarado  que la escritura de textos de ficción, por su exigencia de verosimilitud, porque obliga a encontrar una causalidad que encadene los hechos por absurdos que sean, mueve a indagar sobre las leyes que gobiernan el  mundo real y las motivaciones que llevan a las personas a actuar.” Agrega que “el arte de inventar historias tiene su gramática, y ésta sí puede ser objeto de enseñanza y aprendizaje escolar, a través de la lectura y la escritura de textos de ficción”. En el trabajo anterior (Bibbó 2002) indagamos acerca de cómo la escritura de textos de ficción incide en la lectura de literatura.
  En esta ocasión se intenta llegar a la escritura de ficción desde el teatro
  Señalamos que esta práctica no tiene como objetivo formar actores ni despertar talentos. Buscamos expresión, sensibilidad creativa, conciencia de lo expresivo, que el juego teatral opere  como recurso didáctico, haciendo que de la palabra, en este caso la de  los cuentos, se generen pasiones, controversias, acciones que lleven luego a la palabra escrita.
   Se eligieron para esta experiencia los siguientes cuentos: ” Final del juego”, “La señorita Cora”, y  “Después del almuerzo”. La elección de cuentos que tuvieran como personajes a niños o adolescentes favorecería el resultado de la propuesta.
  La primera clase comenzó con la lectura de “Final del juego”.El desenlace del cuento derivó en múltiples conjeturas acerca de qué diría esa carta que le escribe Leticia a Ariel, qué haría cada uno en el lugar de Leticia, en el de Ariel.
  Se propuso entonces en la segunda clase improvisar distintas secuencias del cuento, a modo de juego y luego retomar el debate.
  “Improvisar es el juego teatral en el cual los personajes se adaptan a las circunstancias dadas para lanzarlos a un continuo presente.(...)Los improvisadores no tienen un lugar donde arribar y no deben buscar un lugar cerrado. La elección del punto de partida del trabajo de improvisación le va a dar el color a la improvisación. Si lo que nos interesa es desarrollar la idea de conflicto ubicaremos a los personajes en situaciones que les provoquen conflicto, con el otro, consigo mismo, con el entorno.”(Martelli,1999)
   El ejercicio denominado  “esculturas” fue fácilmente adaptado a las estatuas y actitudes de “Final del juego”. Tres alumnos pasaban al frente, y con bufandas, anteojos de sol, camperas, cadenitas, gorras, pañuelos como accesorios,  moldeaban a la estatua o actitud. Desde sus lugares los demás daban sugerencias y aprobaban o no el trabajo.
   Este primer ejercicio sirvió para distender e invitar a posicionarse en nuevas situaciones que permitirían luego la escritura de un monólogo interior o un diálogo:
-Holanda y la narradora conversan mientras lavan los platos y Leticia está en cama,
-Leticia piensa en voz alta mientras le escribe la carta  Ariel
-lo que piensa Ariel al leer la carta de Leticia.
-Ariel pide consejo a  un amigo luego de leer la carta.
   El diálogo de Ariel con un amigo dio lugar nuevamente a distintos puntos de vista, sobre qué actitud tomar ante la discapacidad de Leticia.
   Las improvisaciones comenzaron por los alumnos que se habían propuesto para los papeles de Ariel y un amigo  x , sin embargo resultó interesante  ver cómo cuando éste decía algo que a otro que era espectador le parecía refutable o inconveniente, tácitamente se incorporaba  a la escena   y formaba parte de la conversación.
   En la siguiente hora de clase se propusieron estas consignas de escritura:
-Luego de conversar con sus amigos Ariel escribe cómo se siente. Narrá  vos ese texto.
-Escribí el diálogo entre Ariel y su amigo.
-Narración en tercera persona omnisciente. El narrador cuenta cómo se siente Ariel a partir de la conversación que escuchó entre los amigos.

   En Teatro para adolescentes el profesor Emilio Carballido plantea que  ”la necesidad de juego es importante. Los juegos son maneras de penetrar profundamente en la sustancia de la realidad. El juego escénico es puerta que conduce a una de las más espléndidas zonas lúdicas.(...)Encarnar un personaje (aunque sea como espectadores, nos posesionamos de él, nos hacemos diversos a nosotros mismos) es un ejercicio que afina la capacidad de comprender a los demás y por lo tanto de asimilar mejor el tejido de relaciones humanas. Las  conductas que vemos en escena nos hacen ejercer nuestro juicio y nuestra sensibilidad”.
   El entusiasmo de este juego hizo que en la clase siguiente, la cuarta, los alumnos pidieran seguir actuando.
   Como última propuesta sobre este cuento tres alumnos en el frente de la clase se ubicaron en  pupitres colocados como los asientos del tren. Los tres representaban a Ariel con distintas actitudes. A cada uno se le había entregado un papelito con las siguientes indicaciones tomadas de las improvisaciones y trabajos de la clase anterior:
a-Sos  Ariel asustado por la realidad que le toca vivir a Leticia y arrepentido de haber bajado del tren.
b- Sos Ariel, entusiasmado por una chica que se expresa de ese modo ante los pasajeros del tren. No afecta sus intenciones la enfermedad de la chica.
c-Sos Ariel, resignado a lo que la chica decide.
   Los tres tenían un sobre con una hoja en blanco que simulaba la carta de Leticia. La consigna para improvisar era: Ariel lee la carta y dice lo que esa lectura le sugiere. Cada alumno debía dar cuenta con sus opiniones,  de qué estaba leyendo y de su propio punto de vista ante el problema planteado.
   La consigna de escritura posterior fue:
   Elegí una de las tres posibilidades de la improvisación y de acuerdo a lo que viste/oíste  en Ariel reconstruí la carta que escribió Leticia.
   Se transcriben solo un fragmento que le da una vuelta a la consigna y  que consiste en escribir con un color la carta de Leticia,  intercalando con otro color ( usaremos cursiva) y entre paréntesis lo que Ariel va sintiendo y pensando mientras lee.

(“Mmm, un sobre violeta! Ella lo preparó con pasión para mí.”Querido Ariel B”ah, la misteriosa letra B. Parece zurda, hay tinta arrastrada...)
“no sabría cómo decir en tu presencia todo lo que este hermoso juego ha significado para mí”
(Escribe como una doncella)
no sabría como recompensarte toda la ...(la alegría dice?)...que me ha dado tu carta, pero a la vez sutiles mensajes( me parece que esta coma está mal) he soñado posar para vos y sentirme cautiva de tu mirada...
(mmm...esto se torna muy meloso!)
sin embargo no podría soportar dar un fin a lo que nunca ha pasado la barrera de lo irreal, un dulce , hermoso...juego que jamás podría acabar si te tuviera cerca...
(¡muchas  palabras!¿Por qué tanto misterio, no querrá verme. A ver, voy a retroceder...)
sin embargo no podría soportar dar un fin a lo que nunca ha pasado la barrera de lo irreal, un dulce, hermoso...juego que jamás podría acabar si te tuviera cerca...
(parece una despedida)
quiero que sepas que no es que no me interese conocerte, es que yo soy diferente de lo que vos esperás. No te merezco...
(Por qué?)
...por una cruz que ha marcado mi vida, quizás el fin de mi vida que ahora llega con el fin de un juego, mostrándome que nunca voy a ser feliz alejada de esta ficción que se acaba porque uno  crece y se da cuenta...
(ay!, ya entiendo!, no!)
...de que la vida se acaba como los juego de los chicos. Por eso volvé a hacer tu viaje en tren sin mirarme, solo una última vez, en mi mejor representación que va a mostrarte cómo estoy ante la vida...
(¿Por qué decidís por mí, yo no quiero dejar de verte, quiero conocerte más y cuidarte.)
(...)


   Resulta interesante ver cómo están planteados los puntos de vista de cada uno, la reflexión sobre la puntuación y sobre todo esa retranscripción del párrafo que no ha entendido y vuelve a leer.
    El segundo cuento elegido para la quinta clase fue  “La señorita Cora”. El análisis literario fue posterior a los ejercicios de actuación seguidos de propuestas de escritura y no será incluido en esta trabajo. Se eligió trabajar esta vez con objetos imaginarios.
En este caso la tarea consistía en ver un objeto, tenerlo en las manos y expresar lo que sentiría el personaje del cuento. Cada alumno  trabajó desde su lugar.
    Se recogieron de los pupitres unas cuantas cartucheras de tela y sin dar ninguna explicación se fueron arrojando al aire a distintos sectores de la clase. Una vez que todas fueron literalmente “atajadas” por los alumnos  se les  propuso que imaginaran que esas cartucheras dejaban de ser tales para convertirse en un osito de peluche que en cada caso estaría en manos de:
-La mamá de Pablo queriendo comprarle algo a su nene internado,
-Pablo, recibiendo ese  regalo de su mamá,
-La srta Cora, encontrando ese muñeco mientras Pablo está en el quirófano.
¿Qué pensaría cada personaje en ese momento? ,¿Qué pensamientos les dispararía ese objeto?
   La lectura previa del cuento les permitía fácilmente encontrar la línea de pensamiento de cada personaje. Así Pablo fue interpretado sumamente avergonzado al recibir el osito  delante de la enfermera; en otros casos la furia del muchacho hacia su madre se atenuaba comprendiendo el miedo que ésta tendría con su hijo a punto de ser operado, y los que tenían asignado el papel de madres  jugaron el rol de una mamá sobreprotectora que no acepta que su hijo es adolescente. Cora fue representada  fluctuando entre la burla y la ternura  hacia el muchachito que pretendía seducirla.
    Finalizada la ronda algunos opinaron que ellos hubieran dicho otra cosa porque los personajes manifestaban otras características que no habían visto representadas.
   Esto permitió que en  la siguiente consigna de escritura pudieran expresar su punto de vista:
Escribí la línea de pensamiento de alguno de estos personajes en las situaciones que viste. ¿Qué pensarían en ese momento, qué sentimientos motivaría ese objeto?
   Transcribimos algunos ejemplos:
Pablo recibe el peluche:
“_No!.!Cómo me va a regalar esto mi vieja!...¿Qué piensa que soy?.... ¡Qué vergüenza tengo! Cómo me mirará la enfermera cuando lo vea?...seguro que va a pensar que soy un chiquilín... no, vieja, cómo me hacés esto? cómo te odio por momentos y éste es uno de esos momentos. ..siempre igual, después me viene que es por amor, por mi bien...también por mi bien le hace miles de preguntas a mis amigos cuando me llaman por teléfono, por mi bien se aparece en la puerta de la escuela, y le pregunta a todos los profesores”¡cómo  anda Pablito?” y en nombre de que lo hace por mi bien yo paso cada papelones! ...ahora dónde lo escondo?...encima hace ruido esta porquería...ni siquiera es de nena, es para bebés!!...!Ay, vieja!!!¿No me podía haber traído una pelota o una revista de autos?
   El cuento con el que finalizamos esta experiencia fue “Después del almuerzo”. Creímos que este texto permitía trabajar  desde la expresión corporal el punto de vista del narrador.
Les preguntamos a los alumnos si preferían seguir con las improvisaciones o pasar directamente de la lectura a la escritura.
   Optaron por seguir trabajando con juegos teatrales porque, dijeron, :”sirve para comprender mejor el cuento porque uno tiene que meterse en el personaje para improvisar, como leerlo más en serio, pensarlo más”. A la vez consideraron que “se puede expresar cada uno sin ser interrumpido como cuando debatimos, se toma más en cuenta la opinión del otro.” “En la improvisación veo lo que no había pensado, y lo escribo mejor”.
(Entonces)  Así se pidió en primer lugar que sin definir al personaje que el narrador lleva  pasear, caminaran como caminaría éste en ese paseo por la Plaza de Mayo. Aclaramos que la postura, la forma de caminar y de sentarse de una persona nos dan información, sensaciones de cómo es o mejor dicho cómo está ese individuo.
   Luego agregamos una consigna más, la mirada: que la mirada manifestara expectativa, sorpresa, entusiasmo, miedo, rencor. Como resultaba excesivamente difícil decidimos darle voz al personaje, aunque en el cuento no hablara. Se les preguntó qué veía el “acompañante”, que contara qué cosas le llamaban la atención. La misma indicación fue dada para el otro personaje.
   Después sugerimos que el que interpretaba al narrador se alejara, como en el cuento. ¿Qué pensaría cada uno en este momento? , ¿Qué sentiría cada uno respecto de los adultos? Esto claro está, debía expresarse en voz alta.
   En la mayoría de las interpretaciones el narrador llevaba a pasear era un hermanito deficiente mental, para algunos un discapacitado motriz, y en otros, un animal, un mono. La mirada de la plaza manifestaba claramente distintos puntos de vista: las palomas y los chicos, en un caso; los autos y las chicas con guardapolvo blanco, en otro.
   En todos los casos había un marcado reproche a los adultos que delegaban responsabilidades en el protagonista.
   Jean-Marie Privat en “Sociológicas de las didácticas de la lectura” sostiene que “la producción de escritos de ficción o más funcionales puede poner a los alumnos en relaciones lúdicas y productivas respecto de la práctica de los textos”.
    Considerada la escritura como un proceso cognitivo se propuso en esta actividad aplicar el modelo de Hayes y Flower para reconocer  estas relaciones lúdicas y la incidencia o no del juego teatral en el proceso de escritura ficcional.
   El taller de escritura, en este caso tendría una nueva modalidad: escribirían entre tres y un cuarto haría el protocolo de ese proceso.
   Las consignas para la producción escrita fueron:
-el narrador le cuenta a su acompañante porqué lo quiso abandonar en la plaza. Escribí ese monólogo.
-el personaje del cuento que quedó en la plaza observa lo que hay en ella y piensa en quien lo dejó allí. Escribí vos ese monólogo interior.
   Transcribimos a continuación la resolución de la primer consigna y su protocolo.
   “Che, Rogelio! Yo ya sé que vos no me entendés, o que quizás sí me entiendas pero no me lo puedas decir. Disculpame por lo que te hice. El problema es mío, no es que no te quiera, es que yo tengo cosas que hacer, y papá y mamá me obligan siempre a sacarte de casa después del almuerzo. Quizás lo que te voy a decir te duela...a mí me da culpa sentirlo...pero... me da vergüenza que me vean con vos.
A la gente no le gusta lo que no es común, y como vos sos especial, te observan cuando vamos juntos por la calle, y a mí también. Y eso es lo que me molesta, eso es lo que me llevó a dejarte en la plaza.
Mamá y papá también sienten lo mismo y por eso se lavan las manos y me mandan a mí.¡Che, dejá eso que se rompe!
¿Para qué te hablo? Si igual no me entendés, pero  creo que esto me sirvió más a mí que a vos...Bah, no sé. Mejor me voy a estudiar.
Protocolo:
Se deciden por quien escribe según la mejor letra, no se escuchan voluntarios, escribe Raguet, se deciden por hacerlo en lapicera.
Discuten que punto hacer, según la info que tienen.
Discuten qué punto hacer y eligen el A aunque se quedan con ganas de hacer el otro pero dicen que  no les va a dar el tiempo.
Discuten cosas no relativas a la escuela. Vuelven al tema. Armúa da propuestas pero estas no son serias. Armúa se comienza a dar por vencido ya que se queda sin ideas.
De Lucas comienza a dar ideas sobre dónde estarían cuando le habla, la calle, el dormitorio, el patio. No lo  toman  en cuenta y se calla.
De Lucas  recibe un golpe de parte de Armúa y éste hace la actuación de mogólico, muerde una cartuchera. Raguet afirma su postura con el punto A.
De Lucas y Armúa hacen una actuación. Raguet observa y algo anota. Da su opinión sobre cómo será el monólogo, el chico con problemas se llamará Rogelio. Ahora comienza a escribir y borra, porque le dicen que está mal redactado.
Releen todo para ver cómo está quedando y siguen ampliando el trabajo entre todos.
De Lucas y Raguet discuten la actitud de uno de los personajes frente al otro. De Lucas se pone en el papel del chico al que mandan con su hermanito a la plaza y dice que él se sentiría culpable. Raguet opina que no, que está en su derecho de no querer hacer lo que no le corresponde. Armúa  hace acotaciones porque se acuerda de una propaganda en la que se pasan todos un bebé como un paquete. Dice que es lo mismo. Raguet  le pega y le dice que no, porque el personaje de este cuento no se lo puede pasar a nadie.
Siguen escribiendo según lo que De Lucas dicta. Hacen preguntas sobre cómo se escribe una palabra. Ninguno sabe la respuesta y le preguntan a la profesora .
Ya tomaron un buen ritmo de trabajo, uno copia un poco  y luego recurren a más ideas sacadas de las improvisaciones pero la ideología de los personajes ya está establecida. Quieren ir redondeando.
Durantini y Lumma hacen acotaciones sobre mi condición de monitor. La profesora anuncia que es la una menos cuarto. Se apuran.
Proponen un final y lo escriben.
Lo leen por última vez para ver si está bien y entregan.

   La lectura del protocolo da cuenta de las decisiones tomadas y de los recursos de que se valieron para llevar a cabo la consigna: el recuerdo de una propaganda, la activación a golpes, lo lúdico en el “jugar a hacerse el mogólico”, las ideas tomadas de las improvisaciones, la constante relectura de lo escrito y la preocupación por la ortografía..
   En resumen, el juego teatral se presenta como un recurso disparador de  la escritura ficcional. Es un instrumento que le sirve al alumno para hacer visible lo invisible, para que de la palabra, del movimiento se genere el texto escrito.  Es, fundamentalmente, un modo más de pensar la práctica.

BIBLIOGRAFÍA
Alvarado, Maite, “Escritura e invención en la escuela”, en: Los CBC y la enseñanza de la Lengua, AAVV, Buenos Aires, A-Z, 1997.
Bibbó, Mónica, “La escritura es de entrada una práctica. La escritura y la Literatura en las prácticas docentes”, en Lulú Coquette. Revista de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Año 2, Número 2, Barcelona, Octaedro,2003.
Bombini, Gustavo: “El taller de escritura en la escuela: un caso de recontextualización”  en Otras tramas. Sobre la enseñanza de la lengua y la literatura, Buenos Aires, Homo Sapiens, 1994.
Carballido, Emilio, Teatro para adolescentes, México, Editores mexicanos unidos, 1985.
Cortázar Julio, “Final del juego”, “La señorita Cora”, “Después del almuerzo”,
 en Cortázar. Cuentos completos 1, Buenos Aires, Alfaguara, 1994.
Flower, Linda-Hayes, John, Los procesos de lectura y escritura, Buenos Aires, Lectura y vida,1996.
Martelli, Gastón, Hacia el teatro. Taller de ejercicios para docentes y grupos, Buenos aires, El Hacedor, 1999.
Privat, Jean-Marie: “Socio-lógicas de las didácticas de la lectura” en: Lulú Coquette. Revista de Didáctica de la Lengua y la Literatura, Año 1, Nro. 1, Buenos Aires, El Hacedor,2001.

Escribir ficción en la formación docente en Letras

Paula Labeur
IES nº1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”- UBA.


Cuando los alumnos del profesorado de Letras son practicantes de docentes en los últimos años de la carrera se enfrentan al desafío –que es una imposición, sea dicho- de trabajar con la escritura y lectura de sus alumnos de la escuela, del taller de lectura o escritura o cualquier otro espacio del ámbito de la educación no formal desde un lugar que implica la práctica concreta: de escribir textos de ficción se trata, de interpretar, de construir sentidos, de escribir lecturas. Escribir como un modo de apropiarse críticamente del conocimiento. Esta imposición desafiante no deja de tener en cuenta que pensarse en un rol de coordinador de las lecturas-escrituras de otros, de abrir espacios que propicien el trabajo con los textos –y dejar de lado la repetición de explicaciones y fórmulas y la clausura de sentidos privilegiando un sentido “institucional” único- es una experiencia a la que los practicantes se ven compelidos sin haber tenido necesariamente alguna experiencia como alumnos en ese sentido. Y podríamos decir que, al contrario. Que como aquel  “Dejad, los que aquí entráis, toda esperanza” que leyera Dante a las puertas del infierno, muchos estudiantes escucharon en el ingreso a la carrera de Letras: “acá no se viene a aprender a escribir”, “aquí no se viene a ser escritor”.
Esta tensión –tengo que enseñar a escribir, pero acá no vine a aprender eso; tengo que enseñar a escribir y de alguna manera renuncié a aprender si de eso no se trata esta carrera - puede inscribirse en la tensión general de qué enseñamos cuando enseñamos literatura. Señala Walter Mignolo cuando se refiere a las posibilidades en la constitución de un canon:
“En realidad, ¿qué es lo que enseñamos cuando enseñamos literatura? ¿la disciplina o el área de estudio? A primera vista, esta situación es tan paradójica como si, por ejemplo, un antropólogo tuviera que enseñar cómo ser un asante, en lugar de cómo llegar a ser antropólogo. /…/ El ejemplo de la filosofía /…/puede ser útil para aclarar este punto. Mientras que un filósofo que enseña a Platón o Kant está enseñando el canon de la disciplina, puesto que Platón y Kant fueron filósofos, un profesor de literatura que enseña a Cervantes o Shakespeare no está enseñando su disciplina, puesto que no es en primer lugar, un escritor. Como resultado del hecho de que programas de escritura creativa hacen más o menos lo mismo que los departamentos de filosofía (enseñan lo que practican) deberíamos llegar a la conclusión de que lo que lo hacen los profesores de literatura es enseñar a leer.”[1]
En esa tensión entre la lectura académica y algunos de los textos que se leen en esa lectura –los textos que leemos como literarios- se cuela, entonces, una pregunta. Una pregunta que tiene que articularse necesariamente en la negación de límites precisos entre esto que Mignolo piensa como programas de escritura creativa y un taller de escritura y lectura como una instancia de la carrera que culminará en un profesor en Letras que es, de alguna manera, repreguntarse por el lugar de la producción de textos de ficción en la formación de ese docente que irá a insertarse en ámbitos diversos, la escuela media incluida.
Refiriéndose a la escritura de ficción o de invención en la escuela, Maite Alvarado hacía una serie de precisiones respecto de cómo se desdibujan los límites entre lo que entendemos como escritura creativa y otros tipos de escritura si el acento está puesto en la invención, pensada como la inventio de la retórica clásica. Inventio como descubrimiento, como el resultado de saber buscar de acuerdo a los objetivos que persigue el discurso y el público al que está destinado. Cuando esa búsqueda y ese hallazgo se hacen más en la memoria que en fuentes externas y la formulación de hipótesis resulta en mundos de ficción estaríamos frente a eso que llamamos escritura creativa y que no difiere tanto o nada de la otra puesto que los textos resultantes requieren –como los otros- de una gramática –de la fantasía en términos de Rodari- que exige de una reflexión más o menos sistemática y conciente sobre el mundo narrado y sobre la manera que otros textos han reflexionado sobre ellos. Por esto resulta no menos enseñable que la otra.
Hasta aquí, la escuela. Ingresar al ámbito de los estudios superiores propone nuevas dificultades; pone a quienes ingresan en la necesidad de apropiarse de saberes disciplinares desde la perspectiva del especialista, de modos textuales específicos, de enunciados, de jergas, de estados de la cuestión, de debates, de polémicas, de modos de leer. La propuesta del taller es empezar a caminar el recorrido de los saberes disciplinares desde la producción de textos ficcionales para realizar una serie de apropiaciones necesarias, para leer como especialista en Letras, escribir como lector,  transformar procedimientos narrativos en miradas para analizar que es transformar conceptos disciplinares en miradas disciplinares sobre los textos. Volviendo a la idea de escritura de invención, buscar y reflexionar acerca de una gramática de la fantasía podría pensarse en vistas a la apropiación de contenidos disciplinares desde el lugar de la producción.

“Un problema resuelto y uno por resolver. Así funcionaron el taller y mi texto”-dice una tallerista

Esos “problemas” fueron los siguientes. Primero, la creación de un personaje a partir de las respuestas a un exhaustivo cuestionario que pretendía indagar en varios aspectos de su “personalidad” y “biografía”. El personaje fue inmediatamente insertado en una situación medianamente irrisoria y poco verosímil, pero tomada, sin embargo, de una crónica de actualidad: un grupo francés de acción directa que reivindica la liberación de los enanos de jardín. Se pidió que los relatos fueran cronológicos con un narrador en tercera persona. Jerarquizar la información de la biografía, seleccionar, indicar sin decir, justificar causalidades y mantener el verosímil elegido fueron dificultades en este momento que se profundizaron con la obligatoriedad de incorporar una descripción detenida y extrañada en el relato. En un segundo momento se propuso una modificación de esos textos: que se cambiara la persona del narrador a la primera o que se mantuviera la tercera, pero que se focalizara en un personaje lo que obligó a repensar los saberes del narrador y la posibilidad de elidir o dar información. Luego se incluyeron dos saltos temporales que alteraran el orden del relato: uno hacia el pasado y otro hacia el futuro del tiempo elegido para narrar, procedimientos que llevaron a volver a las biografías de los personajes y reponer informaciones que en algunos casos justificaban determinadas causalidades al tiempo que modificaban o ponían en cuestión el efecto. La última consigna fue ponerle un título.
Todos los cuentos se leyeron en el taller y se expusieron –en los cuentos que no conformaban del todo a sus autores- las dificultades para textualizar aquello que se quería decir con propuestas para resolverlas barajadas por los mismos autores en el diálogo con los otros o por los otros que, ante problemas más o menos semejantes, habían encontrado modos de resolución.
Retomando la idea de inventio y la búsqueda en la memoria en lugar de en fuentes externas que promueven los textos ficcionales es interesante el trabajo que hacen los talleristas respecto de la jerarquización de la información, la coherencia discursiva, la selección de lo pertinente, la representación del auditorio, el saber del autor y el del lector: alejados del problema que plantea la apropiación de contenidos de la disciplina que presentan los primeros textos académicos, pueden verse más claramente las dificultades que plantea la organización de la información en un nuevo formato. Es obvio que no se trata de cortar y pegar ya que los textos precedentes no existen, pero cuando lo hacen, por ejemplo en el caso de las respuestas al cuestionario o en el del texto que exige un cambio de focalización, esas dificultades pueden pensarse sin la presión de lo desconocido. Muchas de las resoluciones tomadas en el texto ficcional funcionan después en la producción de los primeros textos académicos que planteaban, al inicio, enormes dificultades.
Luego de la escritura del cuento se trabajó con un protocolo del mismo, un texto en primera persona que, atravesado por el recuerdo, explicara el recorrido de escritura justificando las decisiones tomadas en cada caso como respuesta a la consigna. Estos protocolos como metatextos  permiten volver a los procedimientos utilizados por el escritor, hacerlos más evidentes, analizarlos como productores de sentido, ahondar en los efectos buscados. Los autores como lectores de sus propios textos encuentran para ellos justificaciones que crean sentido desde las decisiones autorales por lo menos, al tiempo que pueden reflexionar acerca de la construcción de los lectores que esperan para sus textos.
el texto conoció un nuevo y complejo desafío: el cambio de narrador de primera persona a una en tercera. Esto no quería decir que yo reemplazara  “yo” por “él”, “mi” por “su” o “me” por “se”, porque en verdad las pautas eran cambiar un narrador que contaba una experiencia que había protagonizado por un narrador que tenía conocimiento de la historia del protagonista, pero que podía contarla desde el punto de vista de cualquier personaje.
Si había algo de lo cual estaba segura era que este narrador no debía participar de la historia si su función se limitaba solo a narrar. Por lo tanto, si él intervenía en la historia como un personaje en el momento de narrar su participación, lo tendría que hacer en primera persona y esto ya escapa a las normas de la consigna.
En definitiva, no incluí otro personaje sino que me dediqué a narrar como si un extraño imparcial sin nombre relatara los hechos. El problema fue el comienzo del texto que empezaba diciendo “Me acuerdo que era un lunes 1 de marzo, comenzaba el ciclo lectivo 1998, yo me dirigía...”. Era impensable -para mí- modificarlo por ...él se acuerda que era un lunes 1 de marzo..., pues no me convencía esa operación, ni tampoco el texto la admitía o toleraba.
Entonces, establecí que debía efectuar un giro y comenzar contando linealmente lo que había sucedido para lograr un orden que me parecía preciso. Así el texto comenzó con aquello que era contenido del segundo párrafo y aproveché la ocasión para incluir el lugar donde vivía el personaje. De hecho la apertura del relato fue “En un humilde cuarto de pensión...”.

Estos escritores-lectores empiezan a profundizar en saberes disciplinares al tiempo que se relacionan con sus propios textos. Atendiendo a estos mismos procedimientos experimentados desde la escritura del cuento y revisitados en los protocolos de escritura, se propuso la lectura y análisis de dos textos: un cuento de H. G. Wells, “El difunto Mr. Elvesham” y la novela Sostiene Pereira de Antonio Tabucci. La propuesta fue que desde una hipótesis de lectura –hipótesis que se discutieron grupalmente- se escribieran reseñas de estos dos textos pensando en las dificultades resueltas como escritores de ficción: de qué manera esos procedimientos crean sentidos en los textos que ahora se abordan desde la lectura y la interpretación. La principal dificultad fue convertir la descripción de los procedimientos y sus señalamientos en claves de sentido. Los elementos narratológicos: la elección del narrador, la focalización, los saltos en el tiempo además de ser reconocidos requirieron de un análisis que les diera un sentido o sentidos posibles que ya habían sido recorridos en los textos propios.
El último momento fue volver sobre los textos de ficción escritos en el taller: cada autor se transformó a su vez en un lector de un texto de su compañero. Cada uno debía hacer una reseña del cuento de alguno de sus compañeros transformando otra vez los procedimientos pensados como consignas en la escritura en herramientas de análisis e interpretación de los textos escritos por otros. Cuentos y reseñas pasaron a conformar una antología miscelánea denominada Cuentos con enanos y otras pequeñeces, de autor grupal: taller de escritura, lectura y oralidad I, 2005.
Este modo de circulación entre pares, estos roles flexibles –escritor/autor, lector crítico- permiten reflexionar, al tiempo que se producen los textos ficcionales y los académicos, en aspectos de saber disciplinar que resultaban bastante alambicados  y opacos al principio. Qué leemos como literatura, quiénes la escriben, quiénes los legitiman, qué entendemos como autor y como se constituye el lector, el de su casa y el profesionalizado, cómo se arma y sostiene este circuito, qué lugar ocupamos en él, desde dónde leemos, cómo armamos los sentidos de los textos, por qué nos dicen que leemos mal o bien, cómo fijan los sujetos – a quien no debe juzgárselos idiotas, al decir de de Certeau- sentidos a los textos a partir de características particulares,  sus instancias de producción, recepción y circulación social, sus mecanismos de constitución y producción de significados para situaciones de comunicación específicas.

“Nunca he pensado que escribir fuera una profesión- dice John Berger. Es una actividad /…/ en la que la práctica nunca otorga un grado de veteranía. Por suerte, cualquiera puede dedicarse a esta actividad.”[2]

La escritura de textos ficcionales y su lectura promueven saberes y reflexiones críticas acerca de la literatura, pensada como el objeto de estudio en el  que los ingresantes se inician. Y esos ingresantes dejarán de serlo para ser en poco tiempo docentes que ingresarán a otros a ese campo de estudio pensado en términos de formar lectores y escritores capaces de leer y escribir textos de la más compleja diversidad. En ese sentido, el trabajo en el taller podría propiciar una mirada sobre lectura y escritura que entrara en conflicto con sus propias biografías escolares y el reduccionismo de ciertos modelos escolares que obturan la posibilidad de leer y escribir como lectores y escritores. Escribir ficción, leerla, interpretarla y analizarla críticamente, como práctica social en un grupo de trabajo, podría proveer a estos futuros docentes de una incipiente experiencia que les permitiera más tarde pensar en la construcción de marcos teóricos alternativos y de otras reflexiones como para pensar la práctica de la escritura de ficción como objeto de estudio y como una manera alternativa de pensarse como docentes, mediadores entre sus alumnos y esas mismas prácticas como modo de acceso al conocimiento disciplinar y al de otras escrituras.




[1] Walter Mignolo, “Los cánones y (más allá de) las fronteras culturales” en Enric Sullà (comp), El canon literario, Arco/libros, Madrid, 1998.

[2] Berger, John, Puerca tierra, Buenos Aires, Punto de lectura, 2006

[ Trabajo en comisiones ]

Comisión 1  Formación docente: lectores y escritores
Extravagancias de la novela
Rosana Bollini (Universidad de Buenos Aires)

El proceso lector y el desarrollo de la competencia literaria
Por Susana Bonifacio (Universidad del Salvador)
Teresa Noemí Magnoli de Nicora ( ENS Nº 4 “Estanislao S. Zeballos”)

Piglia: de sede legal a sede escolar, las dos “actas del juicio”
Laura Cilento (IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”/Universidad Nacional de Lomas de Zamora)

Escribir ficción en la formación docente en Letras
Paula Labeur (IES Nº1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”/Universidad de Buenos Aires)

Coordinadora: Laura Cilento

Comisión 2  Formación de lectores I
El rol de los padres en la iniciación lectora de nuestros niños
María Alicia Camino (Colegio José Hernández)

La lectura en el aula, una tarea sustancialmente abierta
María Alicia Camino (Colegio José Hernández)
Laura Verónica Tagliabue (Colegio José Hernández/Instituto de Enseñanza General San Martín/IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)

Literatura en la escuela:  el fuego inicial
Marcelo Norberto Motta (IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)

Problemas en las prácticas docentes en la escuela polimodal y sus consecuencias en la compresión lectora de textos literarios
Rocio Anahí Uran (Universidad de Buenos Aires)

Coordinadora: Laura Tagliabue

Comisíón  3  Raros y malditos: poesía
Una huella rara, antigua y misteriosa… ¡La poesía!
Carmen Belzún (Instituto Universitario Nacional de Arte/Universidad Nacional de La  Matanza/ISFD Nº 56)

Una propuesta desde la semiótica poética
Inés Elena Regueira (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires/Licenciatura en Inglés, UADE)

Imaginaciones didácticas. La enseñanza de la poesía como artesanía
Valeria Sardi (Universidad Nacional de La Plata/Universidad Nacional de San Martín/IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)

La poesía en la escuela: un género de las orillas pensado como protagonista
Johanna L. Tonini (IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”/Colegio José Hernández)

Coordinadora: Valeria Sardi

Comisión  4  Lectores y apropiaciones

La identificación de los lectores con el texto literario
Silvia Andrea Arriola Verbik (Instituto Sudamericano Modelo)

El género como dispositivo: un modelo multidimensional y su potencialidad pedagógica
Nicolás Bermúdez (Instituto de Lingüística, Universidad de Buenos Aires/ANCyT)

Juicios y lecturas de la literatura
Elvira Lucía Cao (I.S.P “Joaquín V. González”/Universidad Nacional de San Martín)

Todos los textos desde el inicio: ampliando el canon
Laura María Gigli (Instituto Superior de Formación Docente Nº 105, Ciudad Evita)

Coordinador: Nicolás Bermúdez

Comisión  5   Modos de leer
El desparpajo, la irreverencia: Notas sobre la Patafísica en el Taller de Escritura
Osvaldo Beker (Universidad de Buenos Aires/UCES)
Fernanda Aren (Universidad de Buenos Aires)
Claudia Vespa (Universidad de Buenos Aires)

Proyecto de lectura y  escritura: Análisis y producción de ensayo literario
Raquel Carranza (Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, Universidad Nacional de Córdoba)
Verónica Seguí (Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, Universidad Nacional de Córdoba)

Construir sentidos desde el paratexto
Adriana Gabrielli (IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)
Zulema Lázaro (IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)
Claudia Romero (IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)

Ficción y realidad: cuando las líneas se confunden
Nancy Edith Sad (Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de  La  Pampa/colegios de nivel polimodal de Santa Rosa,  La Pampa)
Sandra Mónica Sombra (Facultad de Ciencias Humanas, Universidad Nacional de  La  Pampa/colegios de nivel polimodal de Santa Rosa,  La Pampa)

Coordinadora: Zulema Lázaro

Comisión 6  Formación de lectores II
Lo que se puede, lo que se debe y lo que conviene: el saber y el placer de leer en la escuela
Fernanda Cano (Universidad de Buenos Aires/FLACSO/Diploma superior “Lectura, escritura y educación”)
Laura Cecilia Di Marzo (Universidad de Buenos Aires/CePA)

La afectividad: un nuevo acercamiento a la lectura
Marta de San Vicente (ISFD Nº 35)




El miedo al placer
Paula Salmoiraghi (Instituto José de San Martín/Media 1, 2, 5, 6/ESB 11 y 4/CENS Nº 453)

Que el verso sea como una llave...Avatares de la transformación de la poesía de las vanguardias en contenido escolar
Elena Stapich (Universidad Nacional de Mar del Plata)
Fernanda Pérez (ISFD Nº 19/Instituto Superior de Formación del Docente Municipal “Almafuerte”)

Coordinadora: Elena Stapich

Comisión 7  Raros y malditos: historieta y cine
De la palabra a la imagen (Narrativa y Cine)
Dietris Aguilar (Universidad Nacional de Lomas de Zamora)

La historieta: de los márgenes del diario a los márgenes del libro de texto
Mónica Andrea Codecido (Universidad Nacional del Sur )

Algo está sucediendo
Verónica Varela Albieni (IES N°1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)

Coordinadora: Dietris Aguilar

Comisión  8  Raros y malditos: teatro y cine
Entrar al teatro: desde la actuación y la escritura
Mónica Bibbó (Universidad de Buenos Aires/IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)

Cine y literatura: llegar a Wilde de la mano de Victor
Laura Valeria Cozzo (Facultad de Filosofía y Letras, Universidad de Buenos Aires/IESLV “Juan R. Fernández”)

El teatro en el canon escolar: del drama como literatura al análisis del hecho teatral
Gabriela Fernández (IES Nº1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”/Universidad Nacional de Lomas de Zamora)

Coordinadora: Gabriela Fernández

Comisión 9  Teoría literaria y géneros  en didáctica                                                                 
Cuando los chicos conocieron a Harry o una forma de trabajar entre el cine y la literatura
Marcelo Emilio Bianchi Bustos (Universidad de Palermo/Universidad J. F.  Kennedy/Instituto Superior De Piero/ISFT N° 184, Pilar)

Entre Poe y Mary Shelley: de la caracterización de la literatura de horror a la construcción de un relato
Gonzalo Carranza (IES Nº1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”/IES Nº 2 “Mariano Acosta”/Universidad Nacional de Quilmes)

El estudio del texto desde la perspectiva del género discursivo
Natalia Sigampa (Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, Universidad Nacional de Córdoba)
Cecilia Coutsiers  (Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, Universidad Nacional de Córdoba)
Inés Yeraci (Escuela Superior de Comercio Manuel Belgrano, Universidad Nacional de Córdoba)

La lectura como producción
Jorge Warley (Universidad de Buenos Aires/Universidad Nacional de La  Plata/escuelas medias de la ciudad de Buenos Aires)

Coordinador: Marcelo Emilio Bianchi Bustos


 Comisión 10  Raros y malditos: textos en las fronteras
Análisis didáctico de un texto literario
Mariano Conterjnic (IES Nº 1 “Dra.  Alicia Moreau de Justo”)

Un relato de viajes del siglo XIX: la experiencia de Eduarda Mansilla
Maria Inés Laboranti (Universidad Nacional de Rosario)

La literatura brasileña en la escuela secundaria argentina
Carlos Alberto Pasero (Universidad de Buenos Aires/Universidad de Morón)

Las posibilidades pedagógicas de los textos fronterizos
Ximena Troncoso Araos (Universidad Católica del Maule, Chile)

Coordinadora: María Inés Laboranti


Comisión  11  Raros y malditos: literatura testimonial
Representación del pasado reciente: reflexiones compartidas en torno la relación literatura – escuela
Andrés H. Allegroni (Universidad de Buenos Aires/Universidad de San Andrés/Instituto San Martín de Tours)

Documento histórico, construcción de la identidad y didáctica: el uso reflexivo de los discursos testimoniales en un monólogo teatral
Adriana Gabrielli (IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)

Nosotras, presas políticas. El proceso de escritura de una obra testimonial
Silvia Echarte (Nosotras)

Nosotras y yo. Una experiencia de escritura con las ex presas políticas de Devoto
Verónica Couselo (IES Nº 1 “Dra. Alicia Moreau de Justo”)

Coordinadora: Verónica Couselo